Saturday, May 16, 2009

Tú lo dices, yo lo leo.

Sábado, sábado, sábado. Si lo digo tres veces es verdad. Solo dos es desidia y una… dicen por ahí que no es ninguna.

Me encanta lo que dice la gente, lo que platican los demás. A veces es difícil entenderlos, pero si nos damos un momento, no es tan complicado. Hay una infinidad de cosas allá afuera. Todo un universo, de manera literal. Pero lo que importa no es la cantidad, ni siquiera la naturaleza de las cosas. Aquí lo verdaderamente relevante es el objeto en sí.

Y por objeto me refiero a todo lo que no eres tú. No creo que haya falta explicaciones. Hay cosas simples y complicadas. Algunas solo aparentan ser así. Todo mundo tiene algo que decir, una historia que contar; y muchas veces eso es lo que necesitamos.

No hace falta relacionar esas circunstancias, ni mucho menos entender esos sentimientos. Solo basta con “vivir” lo que se observa y divertirse en el proceso. Hoy por hoy (sábado) lo importante es la diversión. Las razones van después.

Porque al final, la motivación es tan escurridiza como la mismísima inspiración. Viene y va de manera repentina. Un segundo está contigo y de repente la pierdes de vista hasta que silenciosamente vuelve y te propina un bien colocado golpe en la nunca.

Yo soy partidario del arte de la simplicidad. No me gusta buscar cosas dónde no las hay, y mucho menos esconderlas. Aquí lo que presento viene y se lee como es. No hay trucos, ni trampas. Los engaños se los dejo a los charlatanes y las brujas de oriente. Pero la imaginación no tiene límites (en el muy vago sentido de la palabra), y eso es lo que debe quedar muy claro.

Yo aquí me puedo desvivir escribiendo, pero como dije hace un ratito (uno chiquito chiquito), la onda es viajera.

Friday, May 15, 2009

¿Qué tan azul es el mar?

El día de hoy quiero tomar un tono más “casual”. Principalmente porque es viernes, y a mí, el viernes me gusta “casual”.

El universo, en un acto de benevolencia, me ha proporcionado una considerable cantidad de tiempo libre, el cual he aprovechado y desperdiciado a mi gusto. Por lo tanto, hace tiempo que no vivo un viernes como tal, como ese “fin” de semana que muchos aman y algunos odian.

Si algo no me falta ahorita es descanso. Y eso me pone muy contento. Ahora bien, todo termina por acabar, y este caso no es la excepción. En algunos cuantos días mi vida retomará una extraña normalidad y tendré que lidiar nuevamente con esa pequeña dosis de cansancio y compromisos cotidianos.

Lo cual está bien. Bien; pero no excelente. Aunque, díganme, ¿Qué cosas son aún excelentes? Yo les puedo decir varias, pero ustedes hagan el ejercicio. La cuestión aquí es que el barco se sigue moviendo, y eso me da una tranquilidad difícil de describir. Hemos tenido que cambiar el rumbo un par de veces últimamente, pero esa isla de dónde partimos por fin se está perdiendo en el horizonte.

Por eso yo les digo (no como amigo, porque amigos ustedes han de tener bastantes), que sigan con esa vela en alto y se olviden de regresar. Aunque las olas parezcan las mismas, el azul tiene un tono diferente del otro lado de esa roca.

Disfruten su viernes y no se preocupen en estupideces. La vida es tan complicada como la hagas parecer.

Thursday, May 14, 2009

Preguntas

Nuevamente iba a comenzar una entrada más con una o varias preguntas. Esas preguntas que me hago yo mismo para encender el carburador del pensamiento creativo. Esos pequeños cuestionamientos que sirven como combustible de cientos de palabras con una misión.

Sin embargo, como pueden darse cuenta, ese no fue el caso. De hecho, fue tan repentino ese destello de dudas que ahora solo con dificultad recuerdo cuál era la temática que pretendía expresar. Aún así no hay razón para alarmarse… no todavía.

Las preguntas que aquí se omiten puede que sigan dando vueltas en el pensamiento de alguien más. En algún lugar es probable que incluso ya tengan las respuestas. Digo “las” porque de seguro son varias, o al menos eso me gustaría pensar. Aunque la verdad no es cuestión de gusto. ¿O sí?

Pues no lo logré… intente escribir el resto de estos párrafos sin preguntar nada de forma explícita… pero simplemente no pude hacerlo. Fue un momento de debilidad, en eso me reconforto. Fue un segundo de distracción, de dulce enajenamiento. [Inserte aquí su refrán favorito]

Pero la sopa ya ha sido derramada. Es una lástima, porque era un brebaje delicioso. Mejor no llorar por los errores cometidos, que así se van vidas enteras. Continuemos pues con lo que estábamos platicando. Era sobre las preguntas… así es. Sobre esa incertidumbre que te tiene a ti leyendo esto, esa pequeña incógnita que no solo no te deja dormir, si no que te despierta en las madrugadas.

Nada de eso es nuevo para el universo. La mayor parte del tiempo vamos por ahí en “barcos de humo y nubes” recorriendo un camino que todo mundo ha transitado ya. (Que delicioso es robarse a uno mismo sus palabras). Aún así, no me gusta desanimar a la gente. Las cosas son así, no hay porque llorar o ponerse triste.

Las personas simplemente pierden el enfoque. La realidad es lo de menos… pero perder el enfoque es terrible. Eso si desanima un poco; hasta al más jocosito de los gnomos en la cueva. Sin embargo ya caí yo en un tema que ni siquiera pretendía abarcar. Las preguntas iníciales eran simples, lo confieso.

El chiste aquí (porque la gran mayoría de las cosas tienen su chiste) es que nada de lo que ves tiene algo que ver con lo que eres realmente. Sin embargo, todo lo que lees tiene que ver con lo sientes. Y finalmente eso que sientes tiene que ver con lo que ves (o más bien, con como lo haces).

Ahora bien, lo del párrafo anterior no le hagan mucho caso. De verdad, es una vergüenza. Aún así lo dejo porqué creo que enlaza muy bien con el final. Así es… por hoy (por ahorita) terminamos.

Wednesday, May 13, 2009

Describiendo

A veces me gusta escribir tan solo para jugar con las palabras. Para divertirme un poco mientras construyo pequeños párrafos con algunos toques de sentido. Hay muchas cosas de las que quiero platicar, pero pocas realmente las que quiero plasmar en un texto.

Probablemente ese sea el detalle… el problema. Eso, y el hecho de que no puedo superar la idea de simplemente “platicar” lo mundano y aburrido de un situación X o Y de la vida diaria. Es cuestión de percepción realmente. Por ahí dicen que no hay existencia más aburrida que la propia. ¿Quién dice? Pues dicen por ahí.

Hay gente que no tiene ese problema y le da vueltas al papalote contando de forma envolvente las mil y una peripecia de su singular vivir. Lo anterior es en parte admirable, con sus debidas reservas. De hecho yo aprecio de vez en cuando el leer la forma creativa en que describen su viaje al súper, la clase aburrida que tuvieron ese día o el raro evento que les tocó vivir en el estacionamiento del centro comercial.

Pero al parecer yo he desarrollado una incapacidad para ver esas chispas de colores en mi propia vida. O simplemente no puedo imaginar que a alguien más le interesaría saber de esos insignificantes detalles de mi diario caminar. Y la dificultad principal no radica en “contar” la historia de forma divertida. Para ello no hay problema. Podría escribir mil palabras llenas de hilarantes estupideces relacionadas con abrir una lata de atún. Sin embargo, no hay nada que me motive a hacerlo.

Dicho lo anterior, no pretendo sonar apático ante la vida en general; para eso ya tenemos suficientes adolescentes egocéntricos. Es simplemente un sentir personal un tanto negativo en cuanto a la actividad descriptiva (risa interna). En pocas palabras, me encanta mi vida, pero me da flojerita platicarla.

Ahora que lo menciono, la “flojera” es un motivador esencial de mi existencia. Puede que por eso le hago yo tanto caso. Y aunque la connotación de la tan temida desidia es principalmente negativa, debo confesar que muchas veces saca lo mejor de mí. Y en otras ocasiones mantiene bajo control lo peorsito.

Y por eso se lo agradezco. Le doy “hartas” gracias por no dejarme describir mi vida y aburrir al universo con las irrelevancias de una efímera existencia. Pero ustedes no se limiten, siempre hay alguien que lo apreciara.

Saturday, May 9, 2009

Delirios de la madrugada

¿Cuánto tiempo es necesario para escribir algo decente? Para expresar de forma efectiva eso que se siente, eso que se encuentra en tu interior.

¿Cuánto tiempo se necesita para encontrar esa intención sincera de escribir? Para justificar esas líneas y sus significado

¿Cuántas personas se necesitan para justificar esa intención? ¿Es acaso suficiente contigo mismo?

¿Cuántas preguntas se requieren para darle significado a lo intangible? ¿Acaso eso también requiere una explicación?

Al final, todo lo anterior son sólo números y no razones. El humor y la tragedia humana son la misma cosa, pero expresada de manera diferente. Los momentos de inspiración son pocos, y aún menos los que verdaderamente nos mueven a hacer algo.

Detrás de luces, sonidos, palabras y miradas se esconde una incapacidad de complementar nuestra misma alma; de unir y comunicar nuestros sentimientos. Es en la madrugada cuando la soledad comienza a hacer sentido y las palabras a ganar significado.

Pero al final de la noche todo es vago y nada es todo. Una oración es lo mismo que un ensayo y un gesto toda una obra. Sin embargo el autor aún se encuentra inconforme… aún se encuentra perdido.