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Tuesday, May 19, 2009

La intención de aprender

Hace unas cuantas horas me encontraba yo asesorando a uno de mis más queridos amigos en cuestiones básicas de geometría, algebra, cálculo y demás. Él, como médico cirujano, se encontraba justificadamente desconectado de estos conceptos. Digamos que los cinco años que pasó aprendiendo a salvar vidas lo “oxidaron” en cuestiones matemáticas.

Fue entonces que me puse a pensar en mi situación, que es espeluznantemente similar. Mi formación como ingeniero me ha dado una buena cantidad de aptitudes y aprendizajes relacionados con las áreas afines a la mecánica, electrónica, manufactura, ente otras. Definitivamente no me puedo quejar. Mi experiencia de aprendizaje universitario fue increíblemente provechosa. Sin embargo la vida, en su curso natural, me alejó un poco de ese conocimiento más humanístico relacionado con la literatura, filosofía, historia, entre otras disciplinas.

Durante la preparatoria tuve la suerte (y el privilegio) de estudiar un programa muy completo en todas esas ramas del conocimiento. Dicho plan me permitió tener excelentes bases tanto en las áreas de ciencias sociales como las más afines a mi futura carrera. Y es hoy en día que más aprecio lo que en su momento parecía solamente un exceso de carga de trabajo.

Ahora, leyendo en retrospectiva mis ensayos sobre Lezama Lima, mis discusiones sobre la intencionalidad literaria o aquel análisis de la situación europea en la posguerra; es que me doy cuenta de lo importante que fueron esos años en términos de formación académica.

Aunque hoy puede que no recuerde exactamente de que trataba “Los Santos Inocentes” de Miguel Delibes, ó cuál era la tesis principal de Jean Meyer en el estudio de Rusia y sus imperios; se que gracias a esas horas pasadas de mi vida hoy puedo confiadamente retomar esas disciplinas en aras de pasatiempo y llevar ese interés tan lejos como me plazca.

Definitivamente me encuentro más “oxidado” que muchos en algunos de estos temas; pero aún así siento que me es sencillo acercarme a esas lecturas y obtener cierto provecho de ellas gracias a lo anterior.

Hoy en día trato de mantenerme “fresco” en esos aspectos leyendo y escribiendo tanto como puedo en mi tiempo libre. Más que nada porque siempre he tenido en un alto grado de importancia ese “balance” de las cosas. La necesidad de saber la compartimos muchos, y el irla satisfaciendo es una experiencia por demás gratificante. El escoger una carrera, una profesión o un pasatiempo nos puede alejar momentáneamente de muchas cosas; pero mientras exista una intención firme de retomar una disciplina creo que se puede llegar lejos.

Obviamente nunca tendré las credenciales de un filósofo, antropólogo o literato; ya que la enseñanza formal de esas disciplinas es indispensable para ello; pero aún así siento que nunca se deja de aprender. Y mientras la vida laboral me siga llevando por el área de la ingeniería que me agrada, mi vida personal continuará esa intención de aprender y complementar mi formación personal.

Al final, me interesa expresar esa necesidad; porque siento que está bien intencionada. Muchos no tienen tanta suerte… no tienen esa oportunidad de elegir el desempeñarse en algo que en principio y aptitud sea de su agrado. Pero yo sé que la mayoría de ustedes si tuvieron la opción de elegir, y hay que entender porqué es un gran privilegio el gozar de esa libertad.

No importa lo que hagan, o lo que se dediquen; nunca dejen esa intención de aprender. Especialmente en lo relacionado con la vida.

Saturday, May 16, 2009

Tú lo dices, yo lo leo.

Sábado, sábado, sábado. Si lo digo tres veces es verdad. Solo dos es desidia y una… dicen por ahí que no es ninguna.

Me encanta lo que dice la gente, lo que platican los demás. A veces es difícil entenderlos, pero si nos damos un momento, no es tan complicado. Hay una infinidad de cosas allá afuera. Todo un universo, de manera literal. Pero lo que importa no es la cantidad, ni siquiera la naturaleza de las cosas. Aquí lo verdaderamente relevante es el objeto en sí.

Y por objeto me refiero a todo lo que no eres tú. No creo que haya falta explicaciones. Hay cosas simples y complicadas. Algunas solo aparentan ser así. Todo mundo tiene algo que decir, una historia que contar; y muchas veces eso es lo que necesitamos.

No hace falta relacionar esas circunstancias, ni mucho menos entender esos sentimientos. Solo basta con “vivir” lo que se observa y divertirse en el proceso. Hoy por hoy (sábado) lo importante es la diversión. Las razones van después.

Porque al final, la motivación es tan escurridiza como la mismísima inspiración. Viene y va de manera repentina. Un segundo está contigo y de repente la pierdes de vista hasta que silenciosamente vuelve y te propina un bien colocado golpe en la nunca.

Yo soy partidario del arte de la simplicidad. No me gusta buscar cosas dónde no las hay, y mucho menos esconderlas. Aquí lo que presento viene y se lee como es. No hay trucos, ni trampas. Los engaños se los dejo a los charlatanes y las brujas de oriente. Pero la imaginación no tiene límites (en el muy vago sentido de la palabra), y eso es lo que debe quedar muy claro.

Yo aquí me puedo desvivir escribiendo, pero como dije hace un ratito (uno chiquito chiquito), la onda es viajera.