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Wednesday, June 24, 2009

Frío cual esmeralda


No quiero que nadie se tome muy en serio lo que escribo aquí. Pero al mismo tiempo no quiero caer en la profunda zanja de la abrumadora trivialidad. No se puede todo en la vida y la verdad soy un hombre de placeres simples; pero el caso es que, como todo, mi problemática tiene una raíz muy bien definida. Y han de disculpar por el lugar común; pero la realidad como viene.

Es más, les voy a ahorrar las “frases ganadoras”, y voy a dejar todo esto a su criterio que al fin de seguro son bien inteligentes. Pero no se presionen, aquí la cosa es tranquila. Bien dicen por ahí que para perder el tiempo nunca se tiene prisa.

Tomando un tono más solemne, a veces olvido como la vida se rehúsa a pasar a segundo plano. No pierde motivación ni escatima recursos en recordarnos que ahí está y que finalmente no hay forma de dejarla de lado. Con bofetadas, golpes de nuca, pellizcos cariñosos y el ocasional abrazo de realización; la vida dedica todo su tiempo a sacar algún tipo de sentimiento de nosotros.

No importa que tan superficial, vago o común sea; cuando nos detenemos por un segundo y nos damos cuenta de nuestra propia existencia; creo que es cuando realmente vamos por buen camino. La diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario radica únicamente en su frecuencia. Pero ¿Por qué? Como la mayoría de las cosas, esta cuestión de sentir requiere de cierta disciplina, cierto estilo y un poco de técnica.

Es algo así como el arte de mantenerse despierto. Y créanme que no es nada sencillo. Es muy fácil olvidarnos de lo increíble que es nuestra propia comedia existencial. Claro que eso de allá fuera pareciera mucho más interesante y lleno de vibrante realidad; pero si lo vemos ¿qué acaso no nos pertenece?

Eso… o tal vez solo busco una excusa para tratar de recordar que tan humano soy realmente. No que eso tenga nada de malo; pero yo si considero que la intención es muy importante. De hecho, la palabra del día de hoy será: Intencionalidad.

Tal vez solo necesito un poco té y una plática de esas que no van a ningún lado pero siempre acaban en algún lugar no tan lejano.

Friday, June 19, 2009

What did I hear you say droid!?

Realmente que soy muy malo para esto. Pasan días, semanas, meses y eternidades de existencia viva y plena; y aún así me siento incapaz de expresar novedad, sentimiento y; por supuesto, sentido. Lo del sentido realmente no me interesa; y no porque guste del caos de lo aleatorio y el nihilismo de un universo destructivo. Simplemente porque el sentido es tan personal como la realidad misma. (Y ojo porque realidad y verdad no es lo mismo).

Pero para cuestiones existenciales ya vendrán otros escritos. La verdad que lo único que hago es escribir lo que se presenta ante mí. Las palabras de una corriente de pensamiento sin estructura y con breves destellos de inspiración. La imaginación me abandona en momentos; y cuando vuelve la rechazo.

Y lo hago porque la quiero, no hay más. No la amo… no realmente. No sé mucho del amor; pero si de la imaginación; tal vez por eso me pone un poco nervioso el unir esos dos conceptos. Lamentablemente siempre vienen juntos, de la mano y normalmente haciendo piruetas.

La imaginación es fiel, pero insensata. No sabe escoger sus amistades ni tomar sus decisiones. Y como todo termina por empezar; ella inició un acalorado romance con su pariente… la ilusión. El amor vio su relación con desdén e incluso indiferencia. Porque al final, todos eran amigos, compañeros, entes de la conciencia viva del infinito.

Pero como les decía, nada tenía realmente la coherencia del orden invisible que nos precede. No quiero ahondar en la historia; porque para serles totalmente sincero, realmente no me la sé. Pero lo único que no le puede faltar a un cuento es el final; aunque sea uno de puras mentiras. No que éste lo sea; aunque yo no tengo forma de saber; a mí me lo platicaron. La vida me lo platicó.

Pero ella nunca termina sus historias. Apenas dice una idea y ya comienza otra. Su enfoque es el de un gran y cruel chiste. Cruel… pero lleno de risas. Risas de verdad, de alegría, de nerviosismo, de existencia pura. La risa es existencia pura.

El final muchos de ustedes ya lo conocen; pero para los que no, pues se los cuento. Antes eran tres; ahora rara vez se pueden distinguir los unos de los otros. Pero al tiempo que dieron cuenta que la imaginación era su madre; el amor y la ilusión no se volvieron a separar jamás.

Hay muchas otras cosas por supuesto. Un montón de personajes más. De hecho les diré un secreto. La imaginación sigue siendo y será. Pero esa nueva relación de espejismos y sentimientos aparentemente reales no es más que un pariente lejano y extraño de otro con ese mismo apellido. El sigue caminando, mirando al cielo y respirando el aroma de la tierra. Viaje sin ser visto y aunque muchas veces se queda caminando; los bosques gustan de su compañía.

Pero aquí no hay nada… solamente un cuento más.